Los anticuerpos conjugados asociados a inmunoterapia llegan a la primera línea de tratamiento en cáncer de vejiga avanzado

El 7/4/2024 se publicaron en el New England Journal of Medicine los resultados del estudio EV-302, en el que se estudió la eficacia de la combinación de emfortumab-vedotin con pembrolizumab (EV-P) vs quimioterapia basada en platino en primera línea de tratamiento del cáncer de vejiga avanzado.

Los objetivos principales del estudio fue la supervivencia libre de progresión (SLP) y la supervivencia global (SG). Se incluyeron 886 pacientes (mediana de edad 69 años, 76% hombres, 27 % tenían tumores de tracto urotelial superior); casi el 60% de los pacientes del grupo de quimioterapia recibió inmunoterapia en líneas sucesivas.

La mediana de duración de tratamiento con EV-P fue de 9.4 meses, y se alcanzaron los 2 objetivos principales. EV-P prácticamente duplicó la SLP (12.5 vs 6.3 meses; HR 0.45; 95% CI, 0.38 to 0.54; P<0.001) y también la mediana de SG (31.5 vs 16.1 m; HR 0.47; 95% CI, 0.38 to 0.58; P<0.001). La tasa de respuestas también favoreció a la combinación en estudio (67 vs 47%), con un 29% de pacientes que alcanzaron respuesta completa. El neneficio se observó de forma consistente en los diferentes subgrupos analizados.

En cuanto a la toxicidad grado 3 o superior, señalar que en el grupo de EV-P fue del 55.9% y en el de quimioterapia un 69.5%, con neurotoxicidad (3.6% grado >3), rash maculopapular (7.7% grado >3), hiperglucemia (5% grado >3) o diarrea (3.6% grado >3) como toxicidades distintivas.

 El ensayo estuvo bien realizado. Quizás el que no se haya empleado el tratamiento de mantenimiento con inmunoterapia en el grupo de control, que se adoptó como tratamiento estándar durante la realización del ensayo, podría ser el punto que merezca más atención. Sin embargo, dado que el control de la enfermedad fue considerablemente más frecuente con EV-P que con la quimioterapia, así como la magnitud del beneficio (el tratamiento de mantenimiento en la práctica habitual sólo se considera en pacientes que no han progresado), esto no hubiese afectado de forma relevante a los resultados del estudio.

Por tanto, podemos decir que estamos ante un nuevo tratamiento estándar en este contexto en el que tan pocos avances ha habido en los últimos años, con tan solo 1 estudio que había demostrado beneficio hasta la fecha.

M. Lázaro y S. Vázquez

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